Conozco a muchos más fundadores técnicos que programan doce horas al día que fundadores técnicos que hablan con clientes doce horas a la semana. El resultado suele ser el mismo: producto bonito, cero facturación.
Programar es cómodo. Tienes control, el compilador te dice si estás bien o mal, y al final del día hay algo tangible. Vender es lo contrario. Te dicen que no, no sabes por qué, y no hay stack trace que te lo explique.
Por eso nos escondemos en el editor. No es falta de tiempo, es preferencia.
Lo que a mí me funcionó fue agendarlo como si fuera un deploy. Dos bloques fijos a la semana para buscar clientes y enseñar lo que llevo, aunque esté feo, incompleto y con datos de prueba. Da pena las primeras veces.
La ventaja es que veinte minutos con alguien que podría pagarte te ahorran semanas de código que ibas a tirar.