Opinión & Experiencia · Ene 23, 2026

La trampa del perfeccionismo técnico en etapas tempranas.

Hay un momento, casi siempre entre la semana tres y la seis, en el que el proyecto deja de avanzar y empieza a pulirse. Cambias nombres de variables. Migras a otro ORM. Te peleas con el linter. Todo eso se siente productivo porque hay commits, pero nadie afuera nota la diferencia.

El perfeccionismo técnico temprano casi nunca es sobre calidad. Es sobre miedo. Mientras estés refactorizando no tienes que enseñarle el producto a nadie, y mientras no lo enseñes nadie te puede decir que no lo quiere.

Lo he visto en mis propios proyectos: semanas dejando impecable una funcionalidad que después se borra completa, porque el cliente en realidad pedía otra cosa.

Mi regla mientras no hay usuarios reales: el código solo tiene que cumplir dos cosas. Que funcione y que puedas cambiarlo sin miedo. Lo demás es decoración cara.

La calidad importa. Importa después, cuando ya sabes qué parte del sistema vale la pena cuidar.